Cuantas veces me he parado a pensar en todas las situaciones
por las he pasado antes de conocer a alguien especial, y cuantas veces me he
parado a pensar por las fases que pasas durante una relación, la magia del principio (que a veces dura solo
unas horas), la obsesión, la desconfianza,
y en mi caso por desgracia hasta el momento… el engaño.
Quedamos unos cuantos amigos para comer y para ir al teatro,
ya que hacia tiempo que no nos juntábamos y para ponernos al día de nuestras
vidas, nuestros trabajos, nuestras relaciones…
Ellos eran: Juan, que a sus espaldas cargaba con una
relación fallida de 5 años y tres hernias discales, (ambas superadas según el) nos
comentaba que había conocido a un chico maravilloso a trabes de una aplicación
del teléfono, y que tras una noche de sexo y sin que le pidiera nada ni querer
nada a cambio, éste le ofreció un trabajo fuera de la ciudad con todas las
comodidades del mundo…, y que el acepto, nosotros no nos acabábamos de creer semejante situación
en los tiempos que corren, y que a cambio el no quisiera nada… Juan insistió en
que estaba seguro de lo que hacia, y que el estaba entusiasmado para empezar una nueva vida, que por desgracia nos
alejaría de el.
Paco, lo que acarreaba en su inmensa espalda, era una
relación estable (que todos considerábamos turbulenta i tóxica) de 13 años,
aunque el siempre nos decía que el amor podía con todo… aunque los demás
sabíamos que lo único que podía con todo
era esa fornida espalda de Espartano que tenia.
Jorge, solo nos contaba sus encuentros esporádicos, era el
eterno soltero que además alardeaba de ello, y que estaba convencido que era sin duda alguna la mejor condición
para el ser humano, que chocaba conmigo que no paraba de contar aventuras y desventuras fallidas en busca del amor y de la pareja perfecta, lo que según ellos me convertía en el
eterno aspirante a agaporni.
Entramos al teatro, a ver la obra “Lo tuyo y lo mío”, una
comedia musical de pequeño formato donde solo habla la música, así es como se
vendía, y además los protagonistas eran dos actores que conocía y que deseaba
volverlos a ver en acción.
Durante la obra, que resulto ser maravillosa, entretenida,
tierna, divertidísima, y que sobre todo consiguió que no nos dejara indiferente
a nadie, dejo ver ante nuestros ojos según iba avanzando la historia, todos
aquellos estados de ánimos por lo que habíamos pasado anteriormente en antiguas
o presentes relaciones, y saco a la luz aquellos secretos y sentimientos que
todos los presentes escondíamos dentro y nos atrevimos a decir durante la comida… Las intensas lagrimas de Juan al son de
una flauta travesera, dejaron ver su desesperación en cambiar de vida y la
añoranza de un amor pasado, los labios de Paco, con la mirada hipnotizada en el
escenario y tatareando “lo echamos a suerte”, que quizás ese amor del que habla
y presume en su relación solo es algo ficticio o forzado, la sonrisa picaras de
Jorge, que pensaba que no le importaría pasar por una relación algo seria, eso
si, con el mismo protagonista de la obra, al cual su mirada pedía comprometerlo
entre sus piernas, y por supuesto las carcajadas mías al verme reflejado en
tantísimas de las situaciones que se plantean en la obra... y todo eso cantado al
ritmo de canciones deliciosas…
Cuantas veces me he parado en pensar en todas las fases que
pasas durante una relación, la magia del principio, la obsesión, la
desconfianza… y aunque acabe en el engaño, desde hoy, después de salir de ver "Lo Tuyo y Lo Mío", se que todo está
acompañado de canciones maravillosas que por lo visto también han vivido María
Jiménez, Mónica Naranjo, Raphael, Hombres G, o la mismísima Alaska, canciones que acompañan a todas
las relaciones sean de quien sean, las tuyas, y las mías.
Me desperté de aquella siesta magnifica y el reloj ya
marcaba casi las 20:00h, así que me levante para darme una ducha de agua fría y
vestirme ya que aquella noche había quedado, y el dilema volvía a estar
presente: ¿Qué me pongo?, cuando pasas de los 30 y estás soltero, siempre te
planteas que quizás esa sea la noche en la que conozcas alguien que pueda ser tu pareja perfecta, así
que esa noche estaba dispuesto a poner toda la carne en el asador para exhibirme
como nunca.
Aquella noche de principios de agosto mi amigo que hacia
tiempo que había roto con su pareja, me convenció me llevo a Sitges con
el, (lugar que recomiendo para todo aquel que tenga un poco baja la moral y
para los que no), y siendo temporada alta vacacional ya os podéis imaginar como
de concurrida estaba la ciudad, sobretodo de gays
Fuimos a tomar unas copas en uno de los varios bares de ambiente
que hay donde se celebraba una fiesta de “Ángeles y Demonios”, y todo el local
estaba decorado con alitas de ángeles y cuernos de diablos, algo que me pareció
bastante cutre pero por los visto a los guiris les encantaba. A medida que fue
pasando la noche y de haber ingerido más alcohol de lo debido, nos empezamos
hacer más sociables de lo normal mi amigo y yo, y varios camareros acabaron por
invitarnos a copas y chupitos a cambio de besos, y claro, nosotros que no
sabíamos decir que no... Pues poco a poco nos fuimos desinhibiendo por completo
y coqueteando con casi todos los chicos que nos gustaban, algo que para los de
veinte es muy divertido pero que pasado los 30 resulta algo irritante, y en un
arrebato de querer que todos me miraran, decidí coger una de las alas de
ángeles colgadas para ponérmelas encima, y resulto ser una estrategia que me
funciono más que a la perfección
Empezamos a bailar en medio de la pista y con la excusa de
las alitas se me acercaron chicos guapísimos (y muy jóvenes) que jamás imagine
que lo hicieran diciéndome cosas, que en mi estado de embriaguez y que ninguno
hablaba en español, no era capaz de entender, hasta que se acerco Andrew. No es
que Andrew hablara español, ni se molestara en hacerse entender, es que Andrew
se acerco y sin mediar palabra y se puso a bailar pegado a mí, empezó a bailar
sinuosamente a lo Salma Hayet en “Abierto hasta el amanecer” con serpiente
albina incluida que aunque no viera la podía notar moverse, y con una sonrisa
dijo “my angel”, y beso. La cosa no quedo aquí, sin más, me puso la mano por
dentro del pantalón y me toco las partes nobles, la saco, me cogió de la mano,
y me llevo fuera de la discoteca dirección a la playa.
Allí, entre catamaranes, patines acuáticos horrorosas en
forma de pato que se alquilaban, y gente que paseaba insinuó que quería sexo...
por lo visto el inglesito le gustaba el té a las 5, y el sexo en lugares
públicos. Yo totalmente desconcertado, bebido, con los pantalones bajados y con
las alitas de ángel puestas (no nos olvidemos), tuve un momento de lucidez angelical
y dije (con mi ingles nivel medio, como el de la mayoría de españoles que pone
en sus currículums) que aquel no era sitio para un ángel como yo, y volvió a cogerme
de la mano y me llevo (a lo que yo entendí) a su apartamento, y la sorpresa fue
cuando se detuvo en los jardines de los apartamento y empezó otra vez a
desnudarse. Yo volví a quedarme sorprendido y sabiendo que aquello no era ético,
pero al ver aquel joven tan inglés, y apetecible como un brownie no pude
resistirme, intente pensar en algo que pudiera justificar esa escena y sin
sacarme las alas de ángel, empotre a aquel diablo exhibicionista contra un muro
de piedras de aquella zona ajardinada, como castigándolo por incitar a un ángel
hacer algo poco católico, y convertí aquel jardín en un Edén, y aquella escena
algo… moralmente más Bíblico.
Tras aquel encuentro me apresure en vestirme por si era el
punto de vista de algún curioso o vecino de la zona, aunque el inglés, se tomó
su tiempo. Después me volvió a coger la mano y me llevo hasta su apartamento, y
tras cruzar la puerta sonó un “ring”, el inglés pedía un segundo asalto… con la conciencia tranquila por no estar en
una zona pública no dude en dejarme llevar. Me desnude y como guiño se me
ocurrió volver a ponerme las alitas de ángel, y mientras que a oscuras me
llevaba a su habitación él también se iba desnudando, y una vez tumbados en la
cama… ¡sorpresa! empecé a notar una tercera mano que desconocía de donde venía,
y tras un gesto por mi parte de sobresalto, Andrew con una sonrisa me miro y
encendió una pequeña luz que había en la mesita y al girar la cabeza vi a dos
chicos más en la habitación justo en la cama de al lado, por lo visto Andrew no
estaba solo de vacaciones Sitges. Me quede paralizado, desnudo, con las alitas
puestas y sin ninguna imagen bíblica en mente que pudiera justificar esa
escena, así que nuevamente con mi ingles nivel medio y con una de las alas
rotas tapándome las partes nobles, dije que tenía que irme urgentemente, dando
por finalizada del todo aquella función nocturna erótico-festiva abierta a todo
público.
Al día siguiente con la mente despejada y las rodillas
amoratadas de los empujones contra el muro del Edén o por castigo del señor,
decidí que el único pecado divino tierno, apetecible e inglés que me comería a
partir de entonces, sería un brownie.
Lu.
Receta de Brownie:
Más de una persona que me conoce siempre me ha comentado que
le de alguna de las recetas de los platos que realizo, pues para contentarlas a
ellas y para todos los que quieran cocinar alguno de ellos, podre una receta nueva
con cada nuevo post, ¡¡no os penséis que soy un gran cocinero!! Mi nivel es solo
un grado superior al de Marilo Montero, pero vamos, que cualquiera tiene un grado superior al de Marilo Montero en la cocina... No es que le tenga manía a la chica,
al contrario, siempre he envidiado ese pelo tan lustroso que tiene, y la capacidad de estar cada mañana subida en esos tacones de vértigo sin acabar vomitando, pero las
cosas como son, y la muchacha en la cocina no se defiende muy bien…
Aquí os dejo la receta:
150g de chocolate negro para postres
200g de mantequilla
200g de azúcar
80g de harina
4 huevos
10 nueces
Para empezar coger los huevos y separar la yema de la clara, y
la clara se bate a punto de nieve.
Luego añadir las yemas y remover hasta que queda todo bien
mezclado. Luegoañadir poco a poco el azúcar con los huevos e ir removiendo.
Mezclamos el chocolate previamente derretido al baño maría
con la mantequilla también derretida y lo mezclamos hasta que quede homegenio.
Añadimos la mezcla del chocolate y la mantequilla en el
recipiente donde están los huevos y el azúcar y lo removemos bien
Y por último añadimos las nueces troceadas, la
harina y lo mezclamos todo.
Untamos un recipiente para el horno con mantequilla y lo espolvorearemos
con un poco de haría que es donde verteremos el brownie y así evitaremos que se
pegue.
Lo metemos al horno a 180º durante 40 minutos más o menos y con una varilla fina de madera pinchar el brownie por el medio y así
podréis comprobar si está hecho o no.
Ya me diréis si os habéis animado a hacerlo y que tal el resultado.
Y a disfrutar de vuestro particular pecado divino ingles a
solas, o para todos los públicos.
Una de las ventajas de trabajar en el departamento de espectáculos de una
gran empresa como Port Aventura, es la cantidad de oportunidades que le brindan
a uno de conocer gente nueva de todo tipo, interesante, divertida, guapa,
famosa, antipática... hay cabida para todos, aunque yo me quede con Cristian.
Aquella tarde de Junio, la jefa nos presento a el nuevo actor que se
incorporaba en la plantilla. Cristian, Madrileño, guapísimo, y sin que antes
nos mostrara sus facetas como actor, yo ya le había otorgado el Goya al mejor
actor de reparto cuando al cambiarse pude contemplar aquel torso de pecado
esculpido con cincel, y ante mi mirada indiscreta, el me miro y me sonrió
mientras seguía cambiándose, la cosa arrancaba bien.
Fueron pasando los días, y las comversaciones con Cristian se hacían cada
vez más habituales. Roces, sonrisas de complicidad, y aunque un amigo suyo me
advirtiera de que Cristian no era la persona que me convenía yo seguí jugando
aquel juego con el hasta el punto que mi imaginación me hacia visualizar una
vida como si fuera uno de esos folletos de los testigos de Jehová, con el en
una casa con jardín (probable mente heredada de mis padres), con una estufa de
fuego en el suelo y dos pastores alemanes e nuestro alrededor.
Un día al terminar de trabajar le lleve al piso donde tenia alquilada una
habitación durante su estancia aquí, y de camino me confeso que el era
bisexual... de golpe el silencio se hizo... mi vida de folleto de testigos de
Jehová se esfumo quedando mi mente en blanco, y el tubo que notar mi sorpresa
en el rostro ya que tampoco no dijo nada, mientras irónicamente se escuchaba en
la radio “No llores” de Gloria Estefan, y con un esfuerzo supremo, hice caso a
Gloria.
No derrame ni una lágrima aunque tenía claro que en mi búsqueda de la
pareja perfecta era imposible mantener una relación con una persona que no
tenia clara su sexualidad... o al menos es como yo entendía la bisexualidad,
siempre he pensado que como decían en Sexo en Nueva York “La bisexualiad no es más que la
primera parada hacia homo-city”.
Se despidió y bajo del coche, y antes de entrar en el portal dio media vuelta, se dirigió a la ventana
del conductor donde estaba yo, y sin decir nada me dio el
primer beso, y mientras nuevamente se alejaba dirigiéndose hacia el portal, los pastores alemanes volvían hacer acto de presencia sin
parar de ladrar.
Los besos se empezaron hacer asiduos incluso en el trabajo, y los roces pasaron a tocamientos descarados que pedían una cama a gritos, y mi calentamiento hizo
quemar por completo de mi mente la palabra bisexualidad, así que sin poder
aguantar más le invite a pasar una noche en un hotel rural que ya había
reservado antes, y el acepto.
Llegamos al hotel y vi materializado el folleto de los testigos de Jehová,
un fuego a tierra en la habitación que el encendió, se escuchaba ladrar a los
perros que habían en un corral cercano, y la habitación rustica con las sabanas
impecablemente blancas y suaves hicieron que casi levitara. Fui al baño y la visión
que tuve al salir de el era de cuento, solo iluminado por la luz de la alumbre
y de varias velas que el se había encargado de traer mientras me esperaba desnudo
frente al fuego... y el fuego aunque no fuera en la estufa, perduro toda la
noche.
Al cabo de dos días después que aquel sueño vivido y sin habernos visto
antes, nos encontramos en el trabajo nuevamente, y aunque yo entre en camerinos
con una sonrisa de oreja a oreja con dos correas en la mano para sacar a pasear
los pastores alemanes, el estaba bastante serio, me miro, y me hizo un gesto
con la cabeza para salir fuera y hablar con el...
Me dijo que se lo había pasado muy bien aquella noche conmigo, pero
(siempre hay un pero en estas situaciones), me confesó que la noche siguiente a nuestro encuentro, había conocido un chico y que se había enamorado de el, tras terminar con la
frase me regalo un muñeco de Micky Mouse como agradecimiento por todo... y por si fuera poco me enseño una foto del
chico... yo me fui sin pronunciar palabra y me retire con dignidad, dolido pero
con dignidad... aunque... ¡¡que coño!! ¡Este tío era un cabrón! Me di media
vuelta, y aun siendo Mickyfan le lance el muñeco con toda la furia a la cara,
deseando que los pastores alemanes soñados tuvieran la rabia y le mordieran en
los huevos y se los destrozaran de por vida, ¿total? ¡Para tirarse al chico de
la foto que tenia la misma dimensión que Falete y más pluma que todos los
pájaros que aparecen en los folletos de los testigos de Jehová! Casi prefería
lo de que fuera Bisexual.
Y esta vez no hice caso de las palabras de Gloria y llore sin parar, estaba
claro que Cristian era un buen actor, aunque en lo personal y no el lo laboral.
Lo bueno de las grandes ciudades como
Barcelona es lo imprevisibles que resultan ser, siempre sabes como
empiezas un día, pero nunca como lo acabarás. Yo me encontraba
paseando por las tiendas aquel viernes por la tarde y acabe viendo un
espectáculo del jazz más travesti.
El teatro, es una de las opciones más
desapercibidas para los veinte añeros que cobra mucha más
importancia a partir de los treinta, se vuelve en una opción casi
exquisita para una noche de fin de semana, y un buen amigo mío me
compro una entrada para ver con el un espectáculo del cual yo
desconocía totalmente excepto el nombre: ¿Qué te pongo?
Solo llegar en aquel pequeño teatro la
perspectiva que tenia me daba para contemplar especies humanas que
poco se divisan por las pequeñas urbes de donde yo vivo, era la
estrena del espectáculo, y entre la gente pude ver hombres
perfectamente entrajados que lucían tacones de vértigo, chicos
enfundados con pieles claramente sintéticas (aunque quisieran
demostrar lo contrario), hombretones que parecían haber venido
cabalgando a lomos de un caballo a lo “Pasión de Gavilanes”...
la verdad, es que estaba claro que allí se actuaba, y mi amigo Jaime
por lo visto era uno de los actores de reparto de aquella “obra
teatral” alternativa, ya que se encontraba como pez en el agua
saludando a todos y cada uno de los presentes. Jaime es uno de esos
chicos que trabaja organizando grandes eventos de todo tipo,
concienciado de que hay que ser más solidario en esta vida y que
hay que ayudar al prójimo, pero si puede ser mientras se veranea en
Louis Vuitton mejor, y a lo que me pregunto: ¿tienes ganas de ver Que
te pongo?, ante mi sorpresa y fascinación de ver aquel panorama mi
inconsciente me jugo una mala pasada y respondí –Un gintónic
doble por favor- solo me quede con lo último de la pregunta.
Me presento a varias personas, entre
ellas Fernando, un chico gay ( como diría Buzz Lightyear: hasta el
infinito y más allá) al que solo me faltaron 3 minutos para darme
cuenta que aunque luciera una sonrisa de oreja a oreja y se las diera
de muy buen amig@ de los artistas, era claramente la “estrella”
frustrada que jamás logro llevar a cavo un espectáculo en un
teatro, y aunque el me repitiera lo de “me alegro mucho por ellos”
sus manos a punto de ensangrentar sujetando a presión sus guantes de
piel (sintética también, no es que los gays seamos falsos, si no
que somos muy respetuosos con los animales), le delataron, así que
le di dos besos, o dos “pus pus” como hizo el, e intente buscar
mi asiento, no sin antes que Jaime me presentara a la fantástica
María, palabra (la de fantástica) que se vino a bajo solo cuando
esta abrió la boca, estaba claro que si en aquella sala había la
mínima posibilidad de beberse un gintónic debería ser extraído del
cuerpo de María, ya que su aliento daba a entender que había
terminado con todas las existencias de alcohol de todo el teatro, y
de toda la calle Muntaner diría yo..
Y todavía sin saber muy bien que iba a
ver... las luces se apagaron y empezó la función.
¿Qué te pongo? Resulto ser un
“espectáculo musical” donde principalmente dos travestis hacen
un repaso de cómo va el país, recortes, crisis, política... vamos,
nada que no sepamos, y que después de aquel pre-show vivido no me
pareció tan descabellado, aunque con el humor tan ácido que lo
trataron, en más de un momento me hicieron caer alguna lágrima de la
risa.
Y para terminar ¿Qué te pongo? Ahora
si, un gintónic por favor.
Dicen los psicólogos y la gente entendida, que el otoño es
una de las épocas del año en que la gente se deprime más, al parecer no solo
son las hojas de los árboles las que se caen, sino que también nuestros ánimos.
Lejos de querer caer como las hojas, decidí salir aquella noche con un amigo, a
un local que nos habían dicho que estaba frecuentado por gente joven y que
esperaba que me hicieran volver a sentir el calor de un verano que ya quedaba a
mis espaldas.
Llegamos a nuestro destino, y aquel paraíso prometido dejaba
mucho que desear... gente joven si que había... pero demasiado joven incluso
diría, así que una vez más, nuestro mejor aliado fueron las copas.
Tras pasar un rato y con 3 copas en el cuerpo se nos ocurrió
irnos del país de los fan de Lady Gaga para ir a una sauna gay, jamás habíamos
pisado una ellas y la curiosidad (acentuada por el alcohol) nos hizo ir a
descubrir nuevas fronteras.
Entramos algo nerviosos sin saber muy bien que nos
encontraríamos, y nos dirigimos a unas taquillas donde veíamos que la gente se
desnudaba y únicamente se quedaba con una toalla enrollada en la cintura...
nosotros hicimos lo mismo, y seguimos unas flechas que indicaban el camino
hacia “la sauna”, y tras pasar por una bocanada de vapor, aparecimos en el
mismísimo cielo...
Siempre había tenido la sensación de que en estos sitios
solo asistía gente mayor o poca agraciada que les resultaría difícil ligar, y
por lo visto estaba del todo equivocado... Allí vivía la mayor concentración de
Dioses, Tritones, Adonis, y de todos aquellos hombres perfectos de fábulas que
pudiera imaginar. Roces, miradas, la mano suelta de alguien... todo ayudaba a
volver a sentir en mi, el calor extremo de un medio día de Agosto, ¿quién se
podía acordar que era otoño?, estaba claro que allí no caían las hojas, ni los
ánimos, ni mi toalla... que se levanto y no había forma de poder bajarla viendo
aquel sexo y erotismo que me envolvía, estaba nervioso, alucinado, algo
confundido, incluso llegue a perder una de la chanclas que llevaba, así que sonrojado
de mi situación, y por las altas temperaturas de las saunas, jacuzzi, y baños
árabes que pude ver, volví a mi taquilla para vestirme e irme de aquel sitio lo
antes posible.
Tras salir de la sauna no podía dejar de pensar en aquel
sitio, ¿era decente algo tan bueno?, era como si hubiese estado metido en la
más tórrida de las películas porno gay jamás vista, aunque con un toque Dinsey,
perdí uno de mis zapatos como Cenicienta, aunque si hubiera vuelto a buscarlo
no me hubiera encontrado un príncipe encantador que me lo encajara en el pie,
si no un Adonis perfecto que me la hubiera encajado en el culo, y no el zapato
precisamente.
Y en medio de la calle, volví agradecer sentir el frío aire
que corría en aquellas horas de la noche en mi cara, y notar que el único calor
que tenia en mi, era el de mi abrigo y bufanda.
Tumbado encima de la cama aquel sábado
tarde en ropa interior antes de emprender una salida nocturna y
disputando un combate conmigo mismo de que ropa me pondría, no
paraba de pensar en aquello que dicen muchas personas que los 30
añeros somos las personas más guapas e interesantes..., y yo, sin
saber que ponerme y contemplando mis patas de gallo más pronunciadas
que nunca, tenia la sensación de aquella era una afirmación de lo
más errónea.
Tras estar una temporada algo retirado
de el mundo de la noche y de los saraos, decidí salir con unos
amigos a uno de esos locales que se había reinventado a si mismo y
ahora era la última moda, un garito que disponía de un playa
artificial y piscinas donde la gente más atrevida y sin complejos se
bañaba a sus anchas.
Me senté contemplar en panorama que me
rodeaba sin dejar de estar sorprendido por la cantidad de colores
incombinables y complementos, que veía en forma bañadores,
trikinis, y de más piezas de baño que habían evolucionado hasta
tal punto, que ni siquiera yo sabía nombrar... llevados siempre por
jóvenes 20 añeros cuyos cuerpos parecían haber sido esculpidos con
cincel y con una gran carencia de estilo y sensibilidad para los 30
añeros que les observamos.
Mientras disfrutaba sentado de un
Martini blanco y de la brisa fresca que corría se me acerco un
chico, empapado, ya que acababa de salir como un Dios marino de las
profundidades de la piscina, y me pregunto que que hacia allí tan solo
(mis amigos estaban en la barra pidiendo otra ronda), y casi antes de
contestarle con un pequeño hilillo de baba cayéndome de la boca
ante tal adonis, me pregunto que si me quería bañar con en el en la
piscina, y mientras se pasaba su mano por encima de su pecho me dijo:
Hace mucho calor nene, aunque si te metes en el agua conmigo tendrás
más...” No sabía si reír o llorar ante aquellas palabras, una
combinación de prepotencia y poco tacto pero que hicieron que me quedara
mirando fijamente aquel cuerpo de portada mientras en mi mente sonaba
una música celestial imaginándome como podría ser aquel baño y como podría llegar a acabar aquella situación... aunque seguía sin saber que contestar, y de repente... antes de hacerme de rogar un poquito (no quería ser un chico fácil) ¡le
dio por echar un escupitajo!, y la música celestial paro de golpe...
Me quede algo desconcertado (y
asqueado) con aquella situación, así que con una leve sonrisa le
dije:
-Lo siento, pero no he traído bañador
-Yo tengo otro en la taquilla
No quería ni pensar como debería ser
el otro bañador que tenia en la taquilla después de ver el bañador
“Marco paquetti” de color blanco con alguna transparencia y
brillos que llevaba puesto el y del que podía hacerme hasta una idea
del diámetro de su prepucio, y mi mente tampoco estaba preparada
para imaginar mi cuerpo 30 añero en un modelito de tal calibre...
Así que insistí en que no, después
del escupitajo la visión de aquel Adonis me cambio totalmente
-¡Pues tu te lo pierdes viejo!
Y así fue como aquel Tritón del
principio y del que me quede sin saber su nombre, poco después de
las 00:00h, se convirtió, no en calabaza, si no en el mayor de los
gilipollas.
Decidí ir a buscar a mis amigos a la
barra después de haber vivido aquella “aventurilla”, y ellos me
los encontré intentando pedir en la barra, no les prestaban atención
los chavales que servían en ella, ¿A quien hay que tirarse para que
te atiendan aquí? Dijo uno de ellos, ¡Eso es lo que te gustaría a
ti!, estaba claro que aquella noche y aquel lugar no estaban echos
para nosotros, así que poco más de la 01:00h decidimos que ya era
hora de que estos carrozas se fueran a dormir.
Una vez escuche en un programa de radio a altas horas de la
madrugada, como decían que cuando llega la noche nuestro físico se esconde y
que nuestras almas se abren. Que de noche es cuando se suele tener las
conversaciones más sinceras y apasionadas… cosa me pareció algo curioso cuando
solo llamaba gente explicando casos de malos tratos o de practicas sexuales de
lo más extrañas…
Aquella noche mientras escuchaba esas palabras por la radio
solo me dio por mirar por la ventana y sentir pena por comprobar que no había luna llena para que despertara
algún hombre lobo ansioso que me comiera todo entero de arriba a abajo… así que ante la ausencia de este, me conecte a Internet para entrar en una de esas redes sociales
donde normalmente solterones de 30 o más colgamos fotos para ver si alguien
interesante se fija en nosotros. ¡Tenia un mensaje!
Javier, tenia 32, solo un año más que yo, y aunque no podía
verle la cara, si que podía ver un chico alto y con muy buen cuerpo, que para
aquella noche sin luna llena ya me estaba bien. Tras un mensaje divertido y de
lo más ingenioso me dejo su dirección de mail para poder ir hablando con el.
Las conversaciones con el empezaron a ser frecuentes y
diarias, cada día me divertía más sus ingeniosas charlas y su sentido del humor, y aun teniendo los teléfonos respectivos jamás nos
llamabamos, solo vía mail, entre otras cosas por mi parte pensé que la
distancia haria que jamas nos conociéramos, y así fueron pasando los meses…
Un sábado de lo más aburrido me decidí llamarle para hablar
un poco con el y escuchar su voz, y la grata sorpresa fue que estuve toda la
conversión sin parar de reírme. Me comentaba que esa noche iba a una cena y que
después saldría a tomar una copa por Barcelona, y me propuso de ir con el… y sin
pensármelo dos veces, me vestí, cogí el coche para realitzar casi 200 km, y me
fui dirección Barcelona.
Entré en la discoteca que habíamos quedado, un lugar que
simulaba un museo, y entre cuadros con pinturas que eran una mezcla de retratos
de Rosy de Palma y transexuales mal operados, apareció el, mas guapo de lo que
me imaginaba, alto, bien vestido, y con una copa en la mano que me ofreció, y
tras unas horas de charla y de risas, termine en su casa, y aunque no lo
marcara el calendario lunar, aquella noche salio la luna llena en su habitación
solo para mi, haciendo que aquel lobo sintiera un hambre voraz.
A los 30 después de tener buen sexo y buenas charlas con alguien, te empiezas a
plantear que quizas puedes tener una relación más seria y larga, quizás por lo
difícil que resulta encontrar alguien con ésta combinación y por las ganas de
estar emparejado, pero en este caso
concretamente, tras algunos fines de semana después de aquel despertar del hombre lobo,
la buena química hizo que Javier sintiera miedo como nunca de todo lo que pasaba,
y yo descubrí que Javier en realidad no era más que una oveja con piel de lobo, y utilizando
el teléfono, me mando un sms dando por finalizado todo.
Nunca he leido ninguna versión de el clasico del hombre Lobo
donde éste saliera sin luna llena o dominara tan bien las nuevas tecnologias, però
en todas ellas tienen un denominador comun, sus víctimas terminan mal, vía sms, o por el
peor de los zarpazos...
¿será verdad que los hombres lobos auténticos solo salen en
luna llena?